P1la lista del lunes

Que no se te escape ningún cliente

El cliente que se va casi nunca da un portazo: primero espacia los pedidos, luego encoge el ticket, y cuando por fin lo notas ya está comprando enfrente. Los clientes que se van avisan antes. El aviso está en tu facturación; lo que montamos es algo que la lee cada semana por ti.

Qué hacemos por ti:

Vigilamos tu cartera entera todas las semanas y te ponemos delante a quién llamar antes de que sea tarde, con el motivo en cristiano. Y de paso, una vez, rescatamos de tu base a los que ya se fueron sin que nadie los llamara: nombres y teléfonos que ya están en tu programa de facturación, a coste cero de captación.

No aprendes ningún programa nuevo: te llega una lista y llamas.

Cómo lo montamos:

Los plazos de montaje que ves aquí son compromisos nuestros — semana 1 es semana 1, y si tu caso se sale del calendario te lo decimos antes de empezar, no después.

  1. Semana 1 Nos conectamos a tu historial. Te pedimos las ventas, visitas o consumos por cliente de los últimos dos o tres años — del TPV, de la facturación, del programa de citas o de un Excel llevado con orden. No cambias de programa ni instalamos nada en tu mostrador: leemos lo que ya guardas.
  2. Semanas 2-3 El sistema aprende de tus bajas pasadas, y lo comprobamos rebobinando. Buscamos qué patrón precedía a cada cliente tuyo que se fue: cae la frecuencia, baja el gasto, se acumulan incidencias, se retrasa un pago. Con eso puntuamos a cada cliente vivo y escribimos el porqué en frases, no en fórmulas. Antes de estrenarlo, la prueba de rebobinado: tapamos los últimos meses de tu histórico, predecimos sobre ellos y comparamos con lo que pasó de verdad. Si no acierta ahí, no se enciende — y te lo decimos.
  3. Entre la semana 3 y la 4 Te llega la primera lista del lunes. Y desde entonces, cada semana, en tu WhatsApp o tu correo — no en un panel que hay que acordarse de mirar.
  4. En esas mismas semanas, una vez Despertamos a los dormidos. Un barrido sobre toda tu base: quién dejó de comprar, cuánto compraba y quién tiene más probabilidad de volver. Los de más valor, para llamada tuya; al resto le preparamos nosotros el mensaje a medida, por WhatsApp o email.
  5. Cuándo se nota Las primeras llamadas con motivo salen la misma semana en que llega la primera lista. El efecto sobre la cartera va al ritmo al que compran tus clientes: si te compran cada mes, en los primeros ciclos ya lo ves en la recurrencia.

Qué recibes:

  1. La lista del lunes Cada semana, los clientes con más riesgo, ordenados, con el motivo en cristiano ("lleva siete semanas sin pedir; su media era dos") y la jugada sugerida. Tú o tu comercial llamáis: el humano decide siempre; el sistema solo señala.
  2. La lista de dormidos, valorada, una vez Quién se fue, cuánto compraba y a quién llamar primero.
  3. Si vendes a empresas, el semáforo de cuentas Cada cliente en verde, ámbar o rojo, con su jugada de renovación meses antes de la fecha — no la semana de antes.
  4. Si tienes historial de ofertas, más adelante: el descuento afinado Separamos al que se queda igual, al que se va de todas formas y al que cambia de opinión con la oferta, y el descuento se gasta solo en los terceros. Ejemplo ilustrativo, no promesa: si de tus 1.000 clientes en riesgo solo 35 cambian de opinión con un vale de 50 €, gastas 1.750 € en vez de 50.000 € para prácticamente las mismas bajas evitadas.

Qué te cambia:

Más clientes que repiten y menos que se van sin que te enteres. Llamadas que llegan cuando todavía hay conversación, no cuando ya firmó con otro. Clientes que dabas por perdidos volviendo a comprar sin gastar un euro en captarlos. Y el lunes por la mañana, en vez de la sensación de que algo se te escapa, quince nombres concretos con su porqué.

El tamaño exacto de ese beneficio en tu empresa no lo prometemos: lo medimos primero en la auditoría, sobre tu propio histórico — cuántos de los que se fueron el año pasado estaban avisando y qué facturación se fue con ellos. Ese número es tuyo, y lo ves antes de montar nada.

Quién lo cobra ya:

  • Caso Cózar (propio Kukuri)

    74 exclientes dormidos con ~25.000 € de valor histórico hallados en el diagnóstico. Ejemplo de lo que encuentra la auditoría, nunca una promesa.

    Caso propio, verificado de primera mano

  • Mahou San Miguel

    Retención en hostelería +20 puntos; previsión de 6→18 meses vista con 95 % de acierto y −15 % de desperdicio.

    Según publicó El Español-Disruptores, cifras del CTO

  • Orange Belgium

    Uplift: solo el 3,5 % era persuadible; 130 bajas evitadas por cada 1.000 clientes/mes.

    Según paper en arXiv + Orange

  • Hydrant

    Win-back dirigido: conversión ×2,6 e ingresos ×3,1 vs grupo ciego (A/B real).

    Según el caso publicado por Pecan

  • [salon]718

    5 peluquerías: +70.000 $/año despertando clientes vencidos por SMS; +300.000 $/año en campañas.

    Según el caso publicado por Phorest

La mecánica es la misma; tu número lo da la auditoría. Los nuestros, contados enteros

La pregunta que toca
Yo conozco a mis clientes de toda la vida. Esto lo huelo yo.
A tus veinte grandes, seguro — ahí tu olfato le gana a cualquier modelo. El problema es el resto de la cartera: nadie repasa cuatrocientas fichas cada lunes, y el que se va rara vez monta un drama antes; simplemente compra un poco menos cada mes. El sistema no sustituye tu olfato: le acerca los quince nombres donde merece la pena aplicarlo. Y si tu cartera es tan corta que la controlas entera de memoria, la auditoría te lo dirá tal cual — esta palanca no sería la tuya, y en tu histórico buscaríamos otra.
¿Y si mis datos están hechos un desastre?
Es lo normal, no la excepción. Parte del diagnóstico es exactamente esa: decirte qué tienes y qué se puede hacer con ello. Para saberlo no hace falta ordenarlo antes — de eso nos encargamos nosotros.
¿Esto no es para empresas grandes?
Es para empresas con historial: si llevas años vendiendo, cobrando y atendiendo, hay datos. Trabajamos con negocios desde unos pocos empleados hasta fábricas medianas.
¿Dónde acaban mis datos?
En tu casa. Trabajamos sobre tus sistemas o en una máquina tuya; no se suben a plataformas de terceros ni se usan para nada más. Firmamos confidencialidad antes de ver nada.

Qué necesitas tener:

Ventas, visitas o consumos por cliente, con fechas. Vale el TPV con cliente identificado, vale la facturación, vale el programa de citas, vale un Excel llevado con orden. Dos años de historial ayudan; con menos también se puede empezar. No hace falta CRM, y si vendes a empresas, tu ERP ya guarda todo lo necesario.

Las jugadas de esta palanca, con quien las cobró:

Las 40, aquí: Qué gana tu negocio con sus datos

Cómo empezamos:

  1. 0 € · la reunión Media hora, gratis y sin compromiso: qué te duele y qué datos tienes.
  2. 600 € + IVA · la auditoría Precio fijo, 2-3 semanas, con garantía: si el valor identificado no supera el precio, se devuelve.
  3. desde 4.000 € + IVA Solo se monta lo que quedó demostrado — y la auditoría se descuenta entera.
  4. mensual · sin permanencia Lo montado es tuyo y funciona sin nosotros.

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Qué montamos, en cuánto tiempo y qué recibes — las cinco, por escrito.

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